El amor en los tiempos del Coronavirus
TOMO 2
ROMPIMIENTO DE PAREJA
¡QUÉ TRISTE FUE DECIRNOS ADIÓS!,
CUANDO NOS ADORÁBAMOS MÁS,
CUANDO EL CORONAVIRUS SURGIÓ
PRESAGIANDO EL FINAL.

Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.
Frida Kahlo
Curiosamente, las relaciones de pareja logran sacar lo más placentero y lo más displacentero de nosotros. El proceso de duelo que vive una persona tras una ruptura amorosa es complejo y diferente para quien lo experimenta; no es una receta donde "el tiempo lo cura todo", pero tampoco es un "de amor nadie se muere".
Muchas veces cuando llega algún paciente que recientemente ha terminado su relación, siempre les pongo como ejemplo que piensen en: "¿qué es lo que pasa cuando alguien muere?", y aunque suene fuerte, en realidad, la ruptura amorosa implica la pérdida de alguien, de un vínculo, de una interacción, etc., y como tal, lleva un proceso.
En este caso, el "muerto" (es decir, el "ex"), no se queda enterrado, sino que revive al tercer día y te lo encuentras publicando estados con alguien más, o incluso, alardeando su nueva relación.
Esto es lo que complica el proceso de decir "adiós a alguien", sumándole el continuo recordatorio de redes sociales en donde apartados como: "un día como hoy" o el "archivo" de Instagram nos recuerda continuamente aquella pérdida, sin embargo, aunque sea difícil, no es imposible.
Y por más estudiado, trabajado, este tema, tendríamos que añadir el "tema de cuarentena", porque el COVID-19 ha llegado a perturbar no sólo la economía, la salud, la política, sino que incluso hasta los rompimientos de las relaciones amorosas. Y por más absurdo que suene, el duelo de forma cibernética tiene variantes, de las cuales no muchas se encuentran en nuestras manos, y a lo que hay que sumarle la sensación de pérdida y la ansiedad del aislamiento social que cada vez le resta más a nuestra salud mental.
Al igual que el proceso de duelo que usualmente conocemos, donde encontramos normalmente cuatro fases: shock, negación, desesperanza y aceptación; en las relaciones de pareja puede que no aplique de la misma manera, ya que dentro de la pérdida de una relación amorosa se experimentan situaciones, emociones y pensamientos diferentes.
Como mencioné antes, el "muerto" (es decir, el "ex") es un agente activo, y por lo tanto, interviene en cada parte del proceso, así que muchas veces es utópico pensar y ubicar en qué etapa nos encontramos y lidiar con la frustración de percibir que no hay un avance, o incluso exista un retroceso.
Es por ello que Duck (1982) elabora un "Modelo Topográfico de Disolución de Relaciones", y que, aunque suene un poco fuerte hablar de un "modelo", considero que es una forma más específica de aterrizar qué es lo que pasa en una relación de pareja y su culminación, no sólo pensar en el conflicto final, sino incluso aquellas alertas previas a que suceda.
· Pre-existencia de fatalidad: este aspecto se aborda para las parejas que presentan falta de similitudes, lo cual podría indicar que están propensas a terminar su relación en poco tiempo. En el caso de las relaciones que se crean en este momento de "cuarentena" y que no han tenido un contacto físico que apoye la interacción virtual puede determinar un factor para la ruptura. Crear una relación en este momento no nos exonera de que también termine en este momento, así que probablemente el permanecer en un "nos estamos conociendo" favorezca a la generación de vínculos seguros.
· Fracaso involuntario: cuando las formas de comunicación o interacción no son eficaces para el buen desarrollo del vínculo, el refuerzo de comunicación digital debe consolidarse dentro de la cuarentena, ya que de no ser así, el interés en el otro y por el otro disminuirá, y al momento de la ruptura, probablemente el duelo sea no tan displacentero, ya que se vivió de manera paulatina.
· Pérdida por proceso: la relación se va desgastando conforme pasa el tiempo y favorece el conflicto. Dentro de la relación, hay pautas que indican que hay un conflicto, y en el caso de las relaciones con interacción virtual podemos medirlo de diferentes formas. Es como hacer una rúbrica que mida aquello que es importante para nosotros dentro de una relación de pareja, como, por ejemplo: "el tiempo y la frecuencia", criterios claves en una interacción (virtual y física), especificando qué tanto tiempo y frecuencia representa para nosotros un indicador de interés; y a pesar de suene muy estricto, dentro de cualquier interacción, el ser asertivo implica ser claro en lo que quiero y cómo lo quiero, colocar límites y generar acuerdos.
· Muerte repentina: es donde el vínculo termina abruptamente por factores fuera de control por parte de un miembro de la pareja, lo que hace muy poco probable el hecho de que se pueda restaurar el vínculo. Una realidad es que el proceso de duelo no inicia desde la ruptura, sino viene generándose desde antes, es por ello que especificar lo que debemos sentir o hacer después de terminar una relación amorosa no puede estar escrito, sino podríamos identificarlo desde antes y generar un botiquín de auto rescate.
Dentro de esta cuarentena, la pregunta que deberíamos hacernos en lugar de "¿por qué terminamos?", debería ser, "¿por qué viendo todo esto seguí aquí?". No hay una fórmula secreta para sobrellevar una pérdida no de una persona, sino de un vínculo, pero sí hay una fórmula de buscar bienestar en mis relaciones.
El mundo está cambiando y con él, la vida, las interacciones y por consecuencia, las relaciones. No permitas que se extinga la relación más importante que tienes, la que llevas creando toda la vida: la relación contigo mismo, evoluciona con el mundo y el mundo revolucionará para ti.
REFERENCIAS
Duck, S. (Ed.). (1982). Personal Relationships 4: Dissolving personal relationships. New York: Academic Press.
